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FGR identifica a cinco mineros hallados en fosa clandestina en SinaloaPero del oaxaqueño Pablo Osorio no se sabe nada. Los cuerpos serán trasladados con sus familiares.
Jaime GUERRERO | Cuarta Plana Lunes, 09 de febrero de 2026 23:27 hrs. ![]() |
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Oaxaca, Oax.- La Fiscalía General de la República (FGR) informó este lunes que cinco de los 10 trabajadores mineros secuestrados el pasado 23 de enero en Concordia, Sinaloa, ya fueron identificados tras ser localizados en una fosa clandestina en la localidad El Verde. Se trata de Antonio de la O Valdez, José Antonio Jiménez, José Ángel Hernández Vélez, Ignacio Aurelio Salazar Flores y José Manuel Castañeda Hernández, cuyos cuerpos serán trasladados a Zacatecas (dos casos), Chihuahua, Sonora y Guerrero para ser entregados a sus familias. “En seguimiento a la investigación iniciada por la desaparición de 10 trabajadores de una empresa minera, en el estado de Sinaloa, la Fiscalía General de la República, en coordinación permanente con el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México, llevó a cabo la identificación de cinco cuerpos localizados en un predio ubicado en la localidad El Verde, del municipio de Concordia”, informó la institución federal. La FGR señaló que aún faltan por identificarse cinco cuerpos más encontrados en la misma inhumación clandestina. Junto con los trabajadores ya identificados, también fueron plagiados Francisco Antonio Esparza Yález, Saúl Alberto Ochoa Pérez, Javier Emilio Valdez Valenzuela, Javier Guillermo Vargas Valle y Miguel Tapia Rayón. El caso del oaxaqueño: 18 días sin rastro Sin embargo, Pablo Osorio Sánchez, un ingeniero civil de 26 años originario de Tlaxiaco, Oaxaca, permanece desaparecido y su nombre no aparece en la lista oficial de la FGR. ![]() Han transcurrido 18 días desde su secuestro y su familia vive en la incertidumbre total, sin saber si está vivo o muerto, si su cuerpo es uno de los cinco aún no identificados o si se encuentra en otro lugar. La tarde del 23 de enero, Pablo hablaba por teléfono con su novia cuando todo cambió. Ella escuchó voces alteradas, el motor de un vehículo que arrancaba y después la línea se cortó. No volvió a saber de él. Horas más tarde se confirmó lo peor: un grupo armado había ingresado al campamento La Clementina, en la comunidad Pánuco, donde se alojaban trabajadores de la empresa Cicar S. A. de C. V. y de la minera canadiense Vizsla Silver Corp. Diez personas fueron llevadas por la fuerza. Pablo estaba entre ellas. “Mi mamá está destrozada” Doña Socorro, madre del joven ingeniero, recuerda el día que su hijo salió de casa rumbo a Sinaloa para cumplir con su residencia profesional. Le dio la bendición y le pidió que se cuidara. Conocía los niveles de violencia en el estado, pero Pablo necesitaba terminar sus estudios. “Le dije que se cuidara mucho”, contó en entrevista para La Silla Rota. Esa fue la última vez que lo vio. “Sólo quiero que nos apoyen a buscar a mi hijo. Él trabajaba para ayudarnos porque es el más grande de la familia. Decía que nos iba a sacar adelante. Nosotros somos pobres. Él se fue contento, ilusionado de que iba a trabajar para sacarnos adelante”, expresó doña Socorro con la voz quebrada. ![]() Mauricio, hermano de Pablo, hizo un llamado desesperado: “Queremos que nos regresen a Pablo. Él era el pilar de la familia. Mi mamá está destrozada por esta situación. Queremos que nos ayuden”. Un sueño truncado Pablo tenía todo planeado. Terminaría su residencia profesional en Concordia y regresaría pronto a Tlaxiaco para reunirse con su familia. Había sido asignado por el Instituto Tecnológico de Tlaxiaco para realizar su práctica en Cicar S. A. de C. V. en junio de 2025, y posteriormente fue trasladado a Concordia, donde trabajaba como supervisor de túneles para la minera Vizsla Silver Corp. Era un joven responsable que asumió el papel de sostén familiar desde temprana edad, con la ilusión de sacar adelante a los suyos. Ahora, 17 días después de su secuestro, su familia sigue sin respuestas. La desaparición de Pablo y sus compañeros ocurrió en una de las regiones más afectadas por la violencia en Sinaloa. Según datos de Red Lupa, el estado registró 747 desapariciones en 2024, la cifra más alta desde que comenzaron los registros en 2010. Mientras la FGR trabaja en la identificación de los cinco cuerpos restantes, la familia de Pablo Osorio espera con angustia. Cada día que pasa sin noticias es un día más de dolor. Doña Socorro, sus hermanos y su novia mantienen la esperanza de que Pablo regrese con vida, mientras exigen a las autoridades que intensifiquen la búsqueda y esclarezcan qué pasó con el joven oaxaqueño que sólo buscaba un futuro mejor para los suyos. |
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